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Homenagem ao Libertador Bernardo O'Higgins e entrega do Busto à ALADI pelo Governo do Chile
Discurso do Representante Permanente do Chile junto à ALADI, Embaixador Héctor Casanueva Ojeda
06/30/2003

O´HIGGINS Y LA INTEGRACIÓN LATINOAMERICANA*

    Mis primeras palabras son para agradecer a Ud., Sr. Presidente, al Comité de Representantes, y al Señor Secretario General por su excelente disposición a acoger mi solicitud de rendir en la ALADI un homenaje al Libertador Bernardo O´Higgins, prócer de la independencia de Chile y de América, y precursor, junto a insignes ciudadanos americanos de nuestras respectivas repúblicas, de la integración regional.

    Agradecer, asimismo, al Instituto O´Higginiano de Chile, en la persona de su Vicepresidente, Don Jorge Iturriaga Moreira y la importante delegación de directores y damas O´Higginianas que nos visitan, por el apoyo brindado a la iniciativa de donar a la ALADI un busto del Libertador, que hoy vamos a inaugurar, para ser instalado en el frontis de esta sede, junto a tan ilustres próceres de América como Simón Bolívar, José de San Martín y José Joaquim Da Silva Javier, galería que quisiéramos ver muy pronto completada con las personalidades símbolo de cada una de la naciones integradas en la ALADI.

    Sr. Presidente:

    La figura de nuestro padre de la patria -cuyas cualidades y características han sido notablemente relevadas por quienes me han antecedido en la palabra, y lo serán sin duda de manera igualmente notable por el representante del Instituto O´Higginiano en su alocución- es también para Chile un símbolo de los componentes de una política exterior moderna, profundamente arraigada en los valores de la libertad y la democracia, fundada en la concepción republicana del Estado, asentada en su dimensión regional y consciente del valor de la integración de los pueblos de América Latina. Y comprometida con la paz. Quiero recordar a este respecto cómo los primeros versos de nuestro Himno Nacional, que data de aquellos años, dicen:


    “Ha cesado la lucha sangrienta,
    ya es hermano el que ayer invasor”

    Una revisión de los actos de gobierno de O´Higgins como Director Supremo nos permite constatar su visión americanista, que lo lleva a manifestar y llevar a la práctica con firmeza y generosidad, pero sobre todo con gran capacidad política, una voluntad de unión entre los pueblos de la América Hispana más allá de la coyuntura histórica de la lucha por la independencia, lo que se refleja en decisiones concretas, como la propia composición del Ejército de Los Andes -en el que por cierto participaron con gran relevancia, junto a chilenos y argentinos, oficiales y soldados orientales como el Tte. Coronel Anacleto Miguel Martínez, el mayor Enrique Martínez, que también luchó en el ejército de Bolívar en el Perú, Buenaventura Alegre, Francisco de Zelada y tantos otros, como Hilarión de la Quintana, oriundo de Maldonado, que fuera incluso Gobernador de Santiago por unos meses, o el interesante personaje Pedro Viera, llamado “Perico el Bailarín”, quien, según me ha señalado el destacado periodista y escritor uruguayo Jorge Otero, no sólo participó en la batalla de Chacabuco, sino que organizó luego la celebración de la victoria.

    Esta perspectiva continental se muestra, también, en la organización y composición de la expedición libertadora del Perú, cuyo significado político y estratégico era claramente percibido por San Martín y OHiggins desde el Sur, y por Bolívar y Sucre por el Norte, empresa que no obstante le significó enfrentar duras incomprensiones y sirviera más tarde de precipitadora de su decisión de dejar el poder y exiliarse en Lima, desde donde procuró hasta el momento de su muerte contribuir con escritos y reflexiones, y en sus contactos con los próceres de los demás países, a mantener el espíritu unitario original.

    La dimensión política de O´Higgins -que fuera Alcalde y Diputado, posiciones desde las que propuso medidas simples pero efectivas de gran contenido social, y abogara, con éxito, por la creación de un Congreso Nacional como fuente de legitimidad del poder- adquiere su mayor estatura en el ejercicio del poder como Director Supremo de la Nación , título que en 1820 él modificara, dada su convicción republicana y para no dejar dudas frente a las corrientes partidarias de instaurar una monarquía, por el de “Supremo Director de la República de Chile”.

    En tal condición, ejercida en el marco de una constitución política, organizó la República, sus instituciones civiles y militares, su política exterior, la educación y la cultura, promovió las artes y adoptó decisiones tendientes a crear jurídicamente la nacionalidad chilena, la igualdad ante la ley, la libertad de cultos.

    A su visión debemos, también, nuestra temprana preocupación por la proyección del país al Asia-Pacífico y una vocación abierta al mundo, con claras referencias comerciales y políticas a Europa y los Estados Unidos, pero fuerte e indisolublemente arraigados por la historia, los sacrificios compartidos y un proyecto común con la región a la que pertenecemos.

    Señor Presidente:

    La dimensión americana de Bernardo O´Higgins reconocida por sus pares se hace patente en los nombramientos y títulos que le fueran conferidos durante su vida militar y política: “ Gran Mariscal del Perú” , “General de los Ejércitos de la Gran Colombia”, “Brigadier de las Provincias Unidas del Río de la Plata”.

    Sus fuertes convicciones republicanas y su capacidad para reconocer en cada momento el rol que le correspondía cumplir, quedaron expresadas en sus actos como militar, como político y como ciudadano. Fue político cuando le tocó representar a su pueblo, militar cuando hubo que definir la independencia por las armas, estadista cuando había que fundar la República, integracionista cuando se trataba de construir una patria común sin olvidar la de origen, y ciudadano respetuoso de la autoridad cuando le correspondió retirarse de la vida pública.

    Un hecho lo retrata fielmente en lo señalado: invitado por Simón Bolívar al banquete de celebración del triunfo de Ayacucho, se presentó vestido de civil, lo cual el Libertador y amigo le hizo notar ya que O´Higgins era miembro del Gran Consejo de Generales. OHiggins respondió con sencillez : “mi misión americana ha concluido, ahora soy sólo un ciudadano” .

    Por eso, Señor Presidente, al rendir un homenaje a nuestro insigne Libertador en esta Casa de la Integración Latinoamericana, estamos también haciéndolo a los valores en nombre de los cuales lucharon nuestros próceres: la libertad, la democracia, el Estado de Derecho, la función pública, la política al servicio de los ciudadanos.

    Sabemos que incluso en su momento estos precursores fueron incomprendidos, se vieron envueltos a veces en la vorágine de las pasiones humanas, y prácticamente todos soportaron el dolor del destierro y la muerte lejos de su patria.

    La vocación humanista que los inspiraba les permitió sobreponerse, vencer la inmediatez y trascenderla. En eso radica su heroísmo.

    Estos valores siguen siendo la única y sólida base sobre la que es posible construir sociedades estables, prósperas e integradas.

    La integración, que fuera el sueño de estos ciudadanos americanos, es una deuda que las generaciones posteriores tenemos con ellos, con nosotros mismos y con nuestros hijos, que nos hemos demorado mucho en saldar.

    Actos como éste nos permiten reforzar una voluntad integracionista, y del mismo modo que O´Higgins, Bolívar, San Martín, Artigas, Sucre, Miranda y tantos otros supieron encontrar para esos ideales respuestas adecuadas a su época, nos siguen convocando a ser capaces de encontrar también nosotros las respuestas adecuadas al Siglo XXI para completar la obra que iniciaron.

    Muchas Gracias

    * Para la elaboración del presente texto se ha consultado material editado por el Instituto O´Higginiano de Chile, el libro “O´Higgins el Libertador, de Jorge Ibáñez Vergara”, la monografía “Los orientales que lucharon en la independencia de Chile, de María Luisa Coligan Sanguinetti”, y referencias enciclopédicas.