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Existe una diversidad de definiciones que intentan delimitar lo que constituye una biblioteca virtual, pero en general coinciden en poner énfasis en las siguientes características:
-> La biblioteca no tiene un acervo con “existencia física” pues no posee la colección de documentos e información que brinda, sino que éstos pertenecen a distintos sitios en Internet, presentándolos reunidos en una misma interfaz como una unidad de acceso, emulando estar dentro de la propia biblioteca;
-> La biblioteca no tiene los derechos de autor sobre la información que maneja, sino que éstos dependen de los sitios que los han puesto a disposición, haciendo uso de la libertad que Internet proporciona en cuanto a la vinculación de la información;
-> La biblioteca procesa dichos “enlaces” por vía digital (selecciona, organiza, registra, recupera y distribuye) guiando al usuario a través de diversos sistemas para encontrar colecciones en diferentes sitios, conectados mediante computadoras y redes, y haciendo uso del desarrollo alcanzado por su entorno tecnológico y de las telecomunicaciones;
-> La biblioteca procura dar acceso a los mismos, brindando a una comunidad de usuarios, prestaciones diversas con valor añadido que superan las restricciones espaciales y a menudo temporales, ofreciendo servicios desde cualquier lugar sin necesidad de desplazamientos físicos del usuario, lo que atañe no sólo a la información que se gestiona, sino también a la interacción con el usuario.
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